Tres años, 19 millones de euros y un mainframe de nuevo bajo control
Resumen de resultados
- de ahorro total acumulado frente a no optimizar
- 19 M€
- MSU/h reducidos en producción
- 1.543
- de ROI neto alcanzado
- > 5,7x
- de cumplimiento de SLA batch
- 94% → 96%
El punto de partida
El mainframe funcionaba al 100% de su capacidad en la ventana online, con una fusión bancaria inminente y un consumo que crecía de forma estructural mes a mes. El banco había estimado que necesitaría 1.190 MSU para absorber la integración.
El assessment de Orizon concluyó que el mínimo real era de 1.833 MSU, 643 MSU más. En esas condiciones la integración no era viable: intentarla suponía arriesgarse a dejar sin servicio a los clientes, con un coste reputacional incalculable.
Fase 1: la fusión
Orizon combinó la monitorización previa a la integración con Orizon Platform con optimizaciones técnicas sobre el parque instalado, trabajando sobre más de 1.950 componentes en pocas semanas. El objetivo era reducir 105 MSU antes del día crítico.
El resultado fueron 260 MSU/h menos, un 250% por encima del objetivo, y la integración se completó sin un solo incidente de servicio. El ahorro recurrente alcanzó 1,9 millones de euros al año.
Fase 2: primera optimización
Un proyecto de nueve meses para situar la capacidad en 1.190 MSU o menos, con tres líneas de trabajo: el pico online de la mañana, el pico batch nocturno y la contención del crecimiento derivado de unos 22.922 cambios de software al año.
La capacidad se quedó en 1.140 MSU, 50 MSU mejor que el objetivo, y el SLA batch mejoró del 94% al 96%.
Fase 3: segunda optimización
Centrada en el pico batch nocturno y en reducir la deuda técnica acumulada, en tres líneas: contención del crecimiento, optimización batch en profundidad y análisis bajo demanda.
El ahorro real en producción alcanzó 309,2 MSU/h, 2,4 veces el objetivo de 130 MSU, evitó más de 2,5 millones de euros de sobrecoste y redujo a menos de la mitad la carga de trabajo interna del banco frente a los dos años anteriores.
La prueba
Cuando el banco pasó siete meses sin la monitorización de Orizon, el consumo creció 190 MSU más y un día la máquina alcanzó su límite de 1.136 MSU durante tres horas. Se confirmó con datos reales lo que Orizon había proyectado: el crecimiento no se detiene por sí solo.